sábado, agosto 22, 2026

Eres la Niña

Que utiliza el arial para todos sus trabajos
y que se muestra sigilosa ante su docente

Pero que más adelante lo quiere en su vida
porque a pesar de cerrar ventas de brocas
a millones, se le dificulta eso de los besos
porque en China no hay cariño sino murallas

Eres la niña que vende sus dulces impagables
y que me saluda con la tristeza de una tarde limeña

Eres la niña que quisiera gestar como el rocío
y pero que no parece feliz porque es aún un verso.
Hay un cuerpo posterior al tuyo y que ostenta la doctrina de la fe y eso de lo que tanto nos explicaban las abuelas, irreconocibles ante el ocaso de sus días. O aquello con lo que intentó dormirnos Jose Asunción, infructuosamente desde Bogotá; porque aquí de San Juan sólo conocemos que es a base de arroz.

Y que atroz es todo eso, mientras nos elevamos como ruiseñores. Pequeños y sin crestas. Hay un cuerpo que aspira tus horas y las transporta a un sencillo estado, que me recuerda mis miserias y mi nimiedad ante el resultado del endocrino.

Hay eso y tampoco nada, porque entre esas cenizas o polvos pentateucos, que alguna vez fueron carne arrulladora; sólo quedamos ahora los dos. 

Revisión de Pasos

Juntos nos separamos de la escarlata agreste del tiempo. Juntos proferimos versos en medio del camino. Donde el tráfico no era otra cosa más que una evocación a lo subterráneo. Porque pareciera que toda la vida se resumiera en eso, como en Edimburgo. 

Entonces ella hace su aparición y un poco que se detiene todo y quiero volver a se ese johnnie que ostenta sus pasos. Aunque rauda, puedes dirigir a la dinamita del destino y que me devuelve a la realidad que preferible es ahorrar en kilos que en librarme de ti.

No está bien jugar con la luna
sus tenues manos nos señalan
más que la luz de sus montes
y cráteres cubiertos de órbita.

En ese vaivén es que caen las formas
y el contraste del tiempo calendario

Entonces no opto por creer sino en distanciarme
y jugar a que la tierra se refleja en mis ojos.

Al Paso de Tu Mirada

Ante el rumor de la llovizna
su prisa de sabores y alfeñique
ella destella a Lima entera
sobre mis ojos.

La gota que derramó bazo
ecuestre de esta taquicardia
el uber que salta en algoritmos
y yo tan resuelto

De dejar el Centro y sus murallas
invisibles, por un poco de ansias
por una gota de flagrancia
y recorrerme así en tu mirada

jueves, agosto 13, 2026

Paso rápido por Hamburgo

Entre bicicletas
te detengo
y te llevo a mis preguntas

gacela y sus conjuntos de vida.

Entre sonrisas
yo te digo 
que el mundo se acaba de detener
como la luz ante tus tatuajes

Y así
no paramos,
de inmortalizarnos.

Ese sueño no reposa, porque lleva el mancillar de su hipnotismo. Porque transporta más que a su paso ese decantar de horas y estudios sobre la ceguera del mar en función a nuestros oídos.  Ese sueño.

No termina. Y se postra ante el recuerdo. Porque los niños aprenden creciendo; y esta incandescencia me llena tanto de energía que no termino de corromperte. Niña siempre niña.

Quiero lumbre quiero encantos

Y encontrar al santo bajo la sábana del tiempo
que divide y vence sobre la fiereza 
del viento y su delicadeza

Quiero la fórmula del pueblo

Aquella que se retiene en la química del cuerpo
que nos marca y nos recrimina
como una connotación de vitaminas.

Y es así, que no hay misterios.

Otra vez entre la lluvia

Aprendo a amarte porque besarte es poco; y es lo que prolongo mientras te veo y te hago parte de mis tardes. Otra vez, en el barro que se difumina entre los minutos, entre la hojarasca hecha arquitectura y vaivén de madera; que nos sostiene como el acero imberbe de nuestra historia.

Entonces otra vez la lluvia, cae sobre nuestros sueños. Y eres más niña que el apóstrofe infinito de mi timidez. Cubiertos del paso de la esquina, de la intersección de la quietud con los jirones; estamos ataviados del destino. Y tus ojos, reposantes en los míos, no son más que  constelaciones de humedad. 

En tu Esencia

Recojo claveles
y sendos valles infestados de sueños

En tu esencia aprendo de los juegos
y busco margaritas

Para deshojar al destino.

Mirándote.

En ese norte que se aproxima
En esa curva que giro a más de cien

Esencialmente.