martes, octubre 27, 2026

En esto que se llama III

Cómo no estar
cuando rehuyo al tiempo

cuando dibujo la tristeza
con un pincel que renga entre mis dedos

Cómo no estar, cuando el viento se aleja
y me deja una estela de penurias

que me equipara a una luz tenue de velorio
y pero que días más tarde verá la claridad

Porque alguien cumplirá quince años.

Como una última versión,
alejada del original y del mar.

Y que convierte este sentir
en esto.

En esto que
se llama 
soledad.

Cansado. Es como transcurro. Y me apoyo de las noches para medir mis fuerzas. Contra un espejismo que se me anticipa como sed y hambre en medio de un agitado paso por la memoria. La memoria de no sentirme parte de esto y saber que no soy tan infinitesimal como el recuerdo de un bebé.

Ahora quisiera recordar, el cómo vivir partiendo de la búsqueda o de un punto de historia. En concreto puedo transcurrir y fijarme, de cómo el timpo es indolente cual si fuera una hipotermia para nuestros pensamientos; pero todo ello no es más que una evidencia reservada para el final de esta vida.

Déjame importunarte!

Porque es lo único que puedo disponer de entre este tiempo y este espacio. Es un perjudicial, y lo sé, atrevimiento que viene acompañado con tus rubores y cuotas de sonrisas sin elevarse. Porque se impregnaron del hastío de tan solo tener que apreciarme.

Hay una coloración muy en el fondo. Una, que específicamente se somete a las horas de las redes y que no tiene vida social. Porque se casó muy infante. Es decir, a los treintas y en medio del desespero; que no es otra cosas que el anhelo de sonrisas y novedades cuando no se comparte la cama. 

Claro estoy y abierto a ti
reafirmando que vivo cubierto 
        de tus recuerdos

        y esa mirada que no puede
        huir del tiempo.

Hay una superposición que me traduce
como un cuento para niños
        con ilustraciones 

        opacadas por el tiempo
        y el acre olor de tu sensibilidad.

Era de esperar

Que este sonido del tiempo 
        me nivele a tus sombras

Para hacerme de la estirilidad
        una prueba de fuego
        de propagación

Y cambios en el desarrollo del tiempo.

Era de esperar, que mi sombra
        vertiera sobre tu vientre
        un plano de cambio

Un ultrasonido de circunstancias

Para llegar hasta ti.

martes, septiembre 29, 2026

¿Cómo ser?

Cómo ser tu piel y recorrerte
    tu tenacidad de miembros inferiores
    eternos como un níspero.

Cómo ser tu mirada y dibujarte
    en sombra y sol de combinaciones
    claras como una gota de rocío

Pero al fin de cuentas
no es más que un ejercicio contable

Para ser y no parecer.

Es perderse apenas. No distinguir el rubor, la escena de pesca que se disipa como una luminosidad que desconoce del tiempo. Es silenciar la mirada y andar tras el destino. Es todo eso y más apenas el tiempo. La quietud de una hora. La solidez de la tarde que se contrae y que lleva su flexibilidad al efecto del sueño.

Pero en ese cavilar que es del todo constante,  pienso en la luz que se recubre de mis fuerzas. Y resulta un ser que no conoce del destino. Y eso tarde o temprano dificulta el sentir. Dificulta el mirar.

Ella Conoce

Yo sólo era una transición, una puerta de escape, un paréntesis que pudo resultar inquietante o excitante. Yo sólo era eso. O más que eso. Porque desplegó su dulzura con una mirada que me encasilló al cariño.  A una mirada de padre, hermano mayor o amante rendido. 

Pero y si así no fuera. Todo ello. No es nada como una dulce transición o una sólo definición de que ella, apenas conoce.
Yo quiero estar para ti
acariciar tu luz y fingir 

que soy tenue apetito
que voy apenas infinito

para saciar eso que me escondes
y que me lleva a crear planetas
en mi pensamiento.

Yo quiero y soy para estar 
junto a ti.

Espérame en Brno

Entre bosques cubiertos de prisa
         entre la soledad de la brisa

Espérame en tu paciencia
               de clarividencia

Como paso de la tarde
 otoño lento y distante

Como dándome alcance
en tu voz que se esparce

Espérame aquí.