sábado, junio 27, 2026

Creéme Sofía. Cuando te digo que no hay cuestión que embargue los días, sino una sola intriga que se aproxima a la mente; para embrujarla con bríos y trinos de un cuervo minimizado como un tipo de letra. 

Créeme, al menos. Porque un todo es mayor que la suma de sus partes, y esto no es más que una triste grieta que nos separa de la arquitectura con tu mirada infinitesimal; que me supo deslumbrar.

Porque yo te creo. O te crearé. O tal vez te creí, mía y pequeña e infinita como una rosa en mi jardín indibujable. O como una voz eterna de entredichos siderales.

Solares

La mancha de sol se oculta entre mi sombra. No es de verguenza aquella es sólo una puesta de ilusión que alguien divinizó a causa de las estrellas. No es el sol que sale, sino muy distinto. Porque este se oculta y se proclama como enemigo natural del tiempo.

Ese sol no recae, se mimetiza y se postra ante el tiempo como un saludo educativo japonés. Ese sol no lleva insignia. Sino una gorra andaluza que suple al viento en elegancia y plenitud. Ese sol, ya no nos mira porque aprendió a caminar.

La Niña del Escombro

se alimenta de su voz de reloj y a la vez que ora

se alimenta de oración en tanto su voz transcurre en el reloj.


Porque su vida ahora no va con los instantes

Porque su vida ahora es una puerta de salida hacia la luz.


La niña del escombro, distingue el verde del rojo.
La voz del cielo, del mar y del azul.

Cielo imprudente
mirada que escapa del azul

y que vuela.

No mires las nubes
mientras estas recogen al mar

en cambio llévatelas.

Porque a pesar de todo
nos cubren los recuerdos.


Movernos

En el recuerdo
    que las horas son distintas
    porque se impregnaron de infancia
    y todo es celestial.

Ahora que tu piel tiene trofeos de vida
    me llamo a tu veneración como una gota infinita
    y elijo el descanso para no mirar el mundo
    que es llano y a veces de piedra.

Movernos es querernos 
    y decirnos 
    esto que nadie entiende

Salvo nuestras horas.

sábado, junio 13, 2026

Tu juegas conmigo. Conoces a mi paciencia y la pones contra mí, para que no me reconozca y me convenza con un mísero castillo y un felino despensero. Pero a veces, puede más la razón aún cuando no hay congelador llevado a la acción de su interior.

Pero en medio de esa afición lúdica por minimizarme. Veo tu pasión detenida por la historia. Y veo también el amor que originas con tu paciencia. Con la que no juego y porque sabes que siempre me ganarás en las cartas. Y yo en el póker; que aún no sabes cómo es.

Es Lícito Mirarte

Y  jugar con tu experiencia
    mientras evoco a una galleta

    mientras la complemento con café
    para despertar al mundo
con mis ideas.

Es lícito sentirte
Y predecir tus sonrisas

    en medio del tiempo
    o para dar paso

A publicidad.

Porque son otros tiempos.
Es lícito mirarte.


La niña y con la bestia nos miran
    y sonríen presagiando el tiempo
    de claros crines y azules infinitos
creando luces y parte de nosotros.

En recuerdos.

La niña y con la bestia perciben
    ese temor natural a las fibras del viento
    esa mañana con presencias vespertinas
como una prueba de inclemencias.

Alejadas.

En tanto los dos 
y pero van.
    


Me tienes

Me tienes. Y mientras me tienes sonríes. Como un precipicio de placer. Me tienes y me cautivas como un rocío de plata perforando mi sonrisa, con su calor. Con su dimensión. 

En la mínima inmensidad de pasos y bondades. En esa dicha de que eres más productiva que el mineral. Tienes a las constelaciones sobre tus caderas. Y me tienes.

¿Qué aprecias hoy?

Ni bien existimos
y ni bien transcurrimos

Somos llama en ese herida que no es verso.

En cada instante
en ese recorrer de tu origen

Hay tanta soledad como una toalla envenenada.

En su frescura.
En tu sonrisa.