El tiempo es escarlata. Tú una revelación que sonríe y me secuestra con su historia. Un texto encuadernado sobre mi piel que ruega volver a la imprenta de tu vida. Inalcanzable como los caballos de fuerza que pregonan tus cabellos.
Pero no soy aquel apto a encontrarse en tus linderos. Porque no eres la figura adhesiva de la que todos hablan y están dispuestos a sacrificar. El tiempo es tu mirada apoyada de mis manos. Infinita.
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