Para saber si estoy en el rango imposible. De cielos y miradas que no aterrizan por efecto de la luz. Y yo tan sensible. A esos ojos infinitos que no se apartan de mi vida. Y que acalla luego de entre risas su sonoro desdén que me opaca el semblante luego de una tarde.
¡Y que tarde! Que espera y no desiste ante el recuerdo. Que cuestiona y se desviste ante la noche. Librándome de mi.
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