Alguien nos orienta tras el paso de la puerta, pero condicionando a salir porque los motivos son varios. Entre ellos, resistir. Una mirada a posterior y somos únicos, como dos especies que se reinventan. Quiere el amanecer anticiparse a tu respiración, pero alguien la entrecorta con una punzada de centurias.
Yo entretanto, quiero invocar tu piel y rociarle fresas y néctares elevados al cuadrado. Empero tú ya partiste a ese regocijo de pieles que es tu libertad. Alguien llama.
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