sábado, octubre 31, 2026

Llévame a ti. Que para esa parte del país calzado, no he encotrado mi talla. Porque opté por orar por Benedicto, mientras Rigoletto se encargaba de cortar cabezas con su arte. No soy más turista ahora que no he recordado las direcciones, ni los sin sentidos. No soy más yo y eso se castiga con olvido.

Con tu mirada de encuentro. Con tus besos de estrella. Toda esta materialidad, que no son otra cosa más que recuerdos, se caen porque alguién bajó el telón antes de tiempo. Para cuando no había más estrados. Para cuando no despertaste a mi lado y dejaste olvidada la colaboración del Instagram. 

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