jueves, agosto 13, 2026

Paso rápido por Hamburgo

Entre bicicletas
te detengo
y te llevo a mis preguntas

gacela y sus conjuntos de vida.

Entre sonrisas
yo te digo 
que el mundo se acaba de detener
como la luz ante tus tatuajes

Y así
no paramos,
de inmortalizarnos.

Ese sueño no reposa, porque lleva el mancillar de su hipnotismo. Porque transporta más que a su paso ese decantar de horas y estudios sobre la ceguera del mar en función a nuestros oídos.  Ese sueño.

No termina. Y se postra ante el recuerdo. Porque los niños aprenden creciendo; y esta incandescencia me llena tanto de energía que no termino de corromperte. Niña siempre niña.

Quiero lumbre quiero encantos

Y encontrar al santo bajo la sábana del tiempo
que divide y vence sobre la fiereza 
del viento y su delicadeza

Quiero la fórmula del pueblo

Aquella que se retiene en la química del cuerpo
que nos marca y nos recrimina
como una connotación de vitaminas.

Y es así, que no hay misterios.

Otra vez entre la lluvia

Aprendo a amarte porque besarte es poco; y es lo que prolongo mientras te veo y te hago parte de mis tardes. Otra vez, en el barro que se difumina entre los minutos, entre la hojarasca hecha arquitectura y vaivén de madera; que nos sostiene como el acero imberbe de nuestra historia.

Entonces otra vez la lluvia, cae sobre nuestros sueños. Y eres más niña que el apóstrofe infinito de mi timidez. Cubiertos del paso de la esquina, de la intersección de la quietud con los jirones; estamos ataviados del destino. Y tus ojos, reposantes en los míos, no son más que  constelaciones de humedad. 

En tu Esencia

Recojo claveles
y sendos valles infestados de sueños

En tu esencia aprendo de los juegos
y busco margaritas

Para deshojar al destino.

Mirándote.

En ese norte que se aproxima
En esa curva que giro a más de cien

Esencialmente.