jueves, agosto 14, 2025

La noche nos devora, aunque apagada. Recurre a nuestra piel y nos cubre de cielos infinitos y estrellados por la historia. La noche nos deplora.

La noche nos cuestiona, aunque frígida. Responde a nuestra soledad y nos besa con tiempos de segundos y calendarios. La noche nos ignora.

Pero apenas, aparecemos. Y nos dejamos ver. 

Por la noche.

Amanecer

permanecer

y trascender.

Amanecer,
enaltecer
resplandecer

y no ser.

Amanecer,
envilecer
languidecer
recrudecer

y al fin creer.

Prega per me, Napoli

No me encuentro y soy ceniza
acaso un tren, acaso ocaso
y no es el caso que me pierdo
al paso que de paso me olvido.

Ruega por mi, en esta estación

Que me separa de las nubes
y los recuerdos que entre risas
llevan las memorias de mi prima
y su dentadura de nieta de Lupe.

Ruega por mi, en esta ruina

Que de poco humano tiene
azufre y verdad que nos atrapa
fuego y material que escapa
a la suerte del relieve.

Ruega y haz de mi, tu oración.

jueves, julio 17, 2025

He llegado a ti, aunque tarde. Las horas pasaron mientras ensayaba más de la cuenta, esbozando las sonrisas y los monosílabos para cuando me cuestionases sobre el paso del tiempo o el detalle faltante entre mis manos. Pero he llegado a ti.

En medio de mi mansedumbre, reconozco que no hubo sutilezas. Que al paso de estos instantes sólo hubo un espacio diminutos para los recuerdos. Y en ese recuento de momentos, sólo tu y yo hemos subsistido como dos presas de las propias circunstancias. Hasta encontrarnos, como ahora.

El Atisbo

La rosa proyecta
el polen inconcluso de su vecina,
rayana a su nueva realidad de abeja
o reina despintada de alas.

La rosa hiere
a la sorpresa e inocencia de la niña

a la ternura incandescencia 
de un placer indefectible.

Como el sol y esa fotosíntesis
que sintetiza el atisbo.


Quiero pensar más de la cuenta que aún no pago
dibujarte casera a lápiz y a papel cometa
porque no consigo conciliar el sueño de tanta espera

porque no me reconozco en ese asiento contable
que es tu recuerdo
y más aún con el temor de irme a la bica

Y perderlo todo

porque soy incapaz de intentarlo 
una tercera vez.

Tour Marciano

No juegues conmigo, ni con mi destino de siderales planes, porque aún conservas en la parte superior de tus labios una pizca de amor que te dejé en mi último beso; y que no te lo quiero sacar con mis dedos. Frente a esta última vez, sólo te recuerdo que me gusta sacarte las gafas y besarte porque soy adicto a mis carencias.

Antes del lanzamiento espacial, deseo hacerte un ofrecimiento: Y es que llegar al cabo al final y sin haber recorrido Marte; no podría concebirse sin una tarde o una noche sin amarte. Me das opciones, yo elijo la segunda. Pero nos quedamos con esa tercera, donde optamos por ser más desconocidos. No llego a tus ojos esta vez. He perdido la brújula; pero tengo finamente a este transbordador más pesado e infinito que mis propios temores.



No Puedo Alejarme

...hay fuego instranferible.

Y tu resuenas como arcaico ángel
pintada por unos museos sin pinceles
dejando sobre cuadros cien en imagen
en apenas alas sobrevuelo y yo alegre.

No puedo alejarme.

Hay sonrisas de por medio
y clases inconclusas por mi atuendo
de cristales par y serafines
de medidas bar y soluciones metros.

No puedo alejarme...

Acaso en Jugar

Acaso en jugar transcurro, en la evidencia cercana un tiempo. Apenas redactado en unas hojas que despegan su mirada de la nada y yo sólo un opositor a esa jugada que olvida las reglas.

Suena el auricular del teléfono y ya es tarde, y mi juego se torna en derrota. Es madrugada y no me despido, dejando atrás la sosobra por un poco de deber. Desentendiéndome al amor y al ocaso. Acaso en jugar transcurro.

Fuego de Cáliz

Hace apenas tu voz
dibujándose y acercándose
a la mitad de mis ansias
nunca tan cercana.

Hace apenas tu ser
lejano y apenas mortal
eligiendo su pasado

Para no dirigirme la palabra.