Anhelo escucharte como sentirte. Oir tus pasos y palpar tu existencia con el fuego de mi ser, sumido a la historia. Anhelo apostar mis segundos por un castigo menor que tenga tanto de tu piel como de tu sonrisa.
Y esa sola fantasía no se encuentra entre nosotros. Y el mundo así transcurre como una idea legítima que se apodera de nuestro ser y de estas líneas.
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