Tu mirada me acaricia y como la nieve, hierbo de amor en tu recuerdo. Tus manos me infectan de dulzura, y tu sonrisa; resplandor en clave de sol que me transporta. En medio y sin tiempo.
Tu voz que me alivia como el viento, tu canto de luz infinitesimal. Tus labios que evocan claras sinfonías, tus partituras de piel; encanto de luz que me recorre a solas.
En medio y sin tiempo.
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