Yo sólo era una transición, una puerta de escape, un paréntesis que pudo resultar inquietante o excitante. Yo sólo era eso. O más que eso. Porque desplegó su dulzura con una mirada que me encasilló al cariño. A una mirada de padre, hermano mayor o amante rendido.
Pero y si así no fuera. Todo ello. No es nada como una dulce transición o una sólo definición de que ella, apenas conoce.
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