Es no pensar de pronto en ti. Que lo transcurrido no tuvo sentido como estos versos que circulan libremente en un espacio ajeno. Como nuestros cuerpos. Y es tenerlo claro a falta de incandescencia. De una muralla que digiera el silencio y lo conjugue sin alterar el paso de mi saliva.
Pero es que no comprendo el cómo me transportas a tu dimensión de lluvias y descargas; y termino. Más allá de los besos hay una nota al pie que me separa de la realidad de un rostro bonito que pierde de a pocos mucho cabello. Un rostro errático a su mansedumbre.
Un rostro al fin de unas cuentas que se perdió, en un balance general o en tu semblante. Y que me lleva nuevamente a ti.
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