Qué no entiendes, pequeña dama que transportas la tarde en un marco azur que ronda la historia. Y qué emprendes, como sensorial nota de ébano sobre el soporte de esta vida que no sabe de memorias. Qué no entiendes.
Si a tu temor de la adehala, no llega un QR y como arte de magia. Pareciera que sobre tu sonrisa, hay un más allá que quisiera abrazar para llevarte a la noche. Pero no me dejarás; y tampoco partir al paso de tu concentración.
Tienes fragancia en tu semblante y no dejo de mirar lo que el instante dibujo en tus pasos. Y a que no entiendes...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario