Musitar
no lleva el ritmo
de la elegancia
ni menos nos rectifica.
En cambio musitando
tiene el poder de una corta sinfonía que se acorta
a un susurro o a una gota de proletariado
y uno no es quien y cuando como para afirmarlo.
Yo no resulto.
Yo concibo e intenciono
para dejarte una pieza de mi
en el sol que lastima si sonríes.
Un sol chosicano.
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