El sol no es más que una destilación que nos congrega mansamente en esta vida. Su brillo nos cuestiona y nos dice que seamos tan de la honestidad como la figura del tiempo. Y uno vive en medio de los días, de los rayos y el calor que nos hace tan terrestres.
Y así aprendemos a crecer como una puesta de sol hasta llegada la tarde. Y así es que nos enfrentamos al cielo en medio de un cuestionar sincero a la lluvia. Y así, nos recomponemos.
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