Ella me saluda y quita su imagen de fondo como una gacela llevada a la pantalla grande, y que aprendió a transitar entre miles de dibujos; para cuando la IA no tenía nada que ver por aquí porque todo era teoría y pruebas de escritorio.
Empero ella, en cambio. Tiene una calcomanía con mi recuerdo. La que lleva a su piel como una clase de resistencia de materiales. Con tolerancia al calor que sé proveerla. Porque apenas soy un mínimo fantasma que ella saluda.
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